El Presto no es igual a D’Elía, Grabois y mucho menos que Bonafini

Los primeros día de Agosto, el fiscal   Maximiliano Hairabedian, había imputado al periodista, Miguel Prestofelippo, por “amenazas” e “incitación al odio y la violencia”.

Estas medidas se tomaron luego de la denuncias del abogado de Cristina, Gregorio Dalbon, y la diputada nacional, de reconocida ascendencia kirchnerista Gabriela Estévez.

Vos no vas a salir VIVA de este estallido social. Vas a ser la primera- junto con tus crías políticas-en pagar todo el daño que causaron. TE QUEDA POCO TIEMPO“, escribió Prestofelippo en el tweet por el cual fue denunciado.

La cosa es que la frase poco feliz, por su significado, resulta que no es mucho peor de las dichas por Luis D’Elía, cuando pidió colgar a Macri en la plaza de Mayo.  Pero al reconocido acomodador familiar en dependencias del PAMI, no fue detenido.

Otra de las afirmaciones repudiables fue de la cada vez más devaluada y llena de odio Hebe de Bonafini, que  pidió probar las pistolas ” taser”con la hija del ex Presidente.

Después de esto, una de las responsables de haber dilapidado todo el respeto logrado por las madres de plaza de mayo tampoco fue detenida. Bueno, en rigor de verdad; tampoco tuvo que enfrentar a la justicia por el desfalco ocurrido en la construcción de viviendas sociales donde desviaron 13 millones de dólares.

Para que la lista no sea muy larga, voy a nombrar a un impresentable personaje de nuestros días que usando el micrófono con un ariete, interpela a desprevenidos transeúntes entre los que elige particularmente como blancos preferidos a jubilados y gente mayor.

Este “idiota útil! de los medios de comunicación se llama Ezequiel Guazzora, que hizo un llamado a romper los silobolsas del campo y tampoco, fue detenido. Teniendo en cuenta que esto es un delito que se encuentra prevista desde el año 1921 en el código Penal vigente (CP), puntualmente en el artículo 186 y ccdtes. del CP, según ley 11179 (publicada en BO: el 3/11/1921, también debería resultar detenido. Pero no.

Para terminar, un hippie con OSDE como Grabois, también trasgredió las normas y puso en peligro la seguridad nacional haciendo un llamamiento a la usurpación de tierras y promovió la ocupación de la propiedad privada tipificadas en  el artículo 181 del Código Penal, y como los D’Elias, las Bonafini y los Guazzoras tampoco fue detenido.

“El Presto” es un provocador, y sus informes en redes sociales son picantes y siempre llega al límite en cada situación. Pero esta vez es cierto, “derrapó”.

Ahora bien, la libertad de expresión es uno de los bienes más preciado que tiene la democracia, y si bien es cierto que su tuit quedó del otro lado de la línea, y fue detectado, al mejor estilo de la gestapo alemana,  por el ciber patrullaje de la Ministra Fréderic, lo cierto es que no es mejor ni peor que lo dicho por estos otros que antes citamos.

Si se tiene consideración para “entender” en que situación particular los 4 ejemplos citados, dijeron lo que dijeron, también se debería entender la manera “coloquial” en la que El Presto escribió el tuit y no ser tan  literal en la interpretación de su entendimiento.

Entonces, si  Prestofelippo  merece ser detenido por esto, también deberían correr la misma suerte cualquiera que cruce esa línea de la manera que sea, y se llame como se llame. Porque la doble moral no hace más que profundizar la grieta y el desencanto social del que hablaba “El Presto” en su mensaje.

El autoritarismo es algo que los ciudadanos de un gobierno elegido por el voto de las mayorías va asimilando a cuenta gotas, con actitudes y posturas iguales a esta. Disponiendo acciones dirigidas a ciertos sectores que le son adversos y haciéndose el distraído con otras que lo son afines.

Esta actitud expone una realidad inquietante, y asegura diferente consideración a las personas haciendo que la ley no sea pareja para todos.

Tal vez sea una utopía defender de la misma manera  la libertad de expresión y la igualdad ante la Ley, de otra forma nos llevarían a pensar que el error de El Presto, sólo radica en haber amenazado a Cristina; en vez de a Macri.

Pablo Castiglioni