Más presión K a la Justicia: reclaman liberar a Boudou

Habla de una “guerra orquestada a través de medidas judiciales y los medios” contra el expresidente de la Nación, que “floreció en el gobierno de Macri”

Primero fue el malestar de Cristina Fernández y la solicitada del exjuez Eugenio Zaffaroni, Pablo Moyano y Hugo Yaski, entre otros, protestando por la decisión de la Corte de dejar firma la prisión para el vicepresidente Amado Boudou en la causa Ciccone. Ahora, la ofensiva sobre la Justicia fue bien sonora: dirigentes del kirchnerismo, expresidentes de distintos países de Latinoamérica y actores publicaron en varios medios del país y redes sociales una solicitada de más de 5.000 firmas en reclamo por la libertad de Boudou, acusado de haberse quedado con el 75% de las acciones de la imprenta que fabrica papel moneda.

El texto que circuló se denomina “Libertad a Amado Boudou”. Denuncia que “la persecución política contra militantes y dirigentes de la experiencia kirchnerista persiste en la Argentina a pesar del triunfo popular en las últimas elecciones”.

Entre los firmantes hay muchos nombres conocidos, e incluso algunos de ellos están en prisión o lo han estado en algún momento.

Encabeza el listado de firmas la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, pero también adhirieron a la iniciativa exmandatarios internacionales como Lula Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Dilma Rousseff y Fernando Lugo, por citar algunos ejemplos.

También figuran estampando su rúbrica al pedido de liberación de Amado Boudou funcionarios actuales, personalidades de la cultura, legisladores, gremialistas y representantes de organismos Derechos Humanos.

 

 

La solicitada sostiene en otros de sus párrafos lo siguiente: “Estamos en presencia de una guerra que se despliega a través de medidas judiciales, fabricación de noticias que manipulan la opinión pública y el intento de crear un clima de odio e intolerancia en la población. Es una guerra que, según se va esclareciendo, floreció durante el gobierno de Mauricio Macri bajo la supervisión de varios de sus funcionarios principales, incluido el propio presidente. Medios de comunicación monopólicos y segmentos corrompidos del poder judicial han generado una estrategia común que envenena la atmósfera política”.