El pasado empresario de Grabois: deudas, evasión de impuestos y quiebra

No hace mucho, el preferido del Papa Francisco fue un  empresario lleno de deudas, y acusado de evasión de impuestos y quiebras fraudulentas.

Juan Grabois no siempre fue dirigente social de la agrupación Frente Patria Grande. Mucho antes de servirle de asesor al Papa Francisco y de que su nombre creciera dentro del kirchnerismo, tuvo una vida poco conocida que no suele aparecer en las entrevistas.

Grabois viajó de joven a España en busca de trabajo y lo encontró dentro de una empresa de telemarketing denominada Huellas del Sur SL., en un call center en donde se derivaban las llamadas de empresas locales.

Según informó Eliminando Variables, esta empresa española comenzó a funcionar en Madrid el 26 de mayo de 2003, con un capital de 3.006 euros. Según su ficha de inscripción en el registro público de esa ciudad, se dedica a las actividades de telemarketing. Su actividad, no obstante, no es apoyada por ninguna página web que permita saber los nombres de sus clientes ni qué tipo de acciones realiza.

Sus dueños son el noruego Alexander Knudtzon Torpp Tejil y su apoderado inglés Nicholas Hargreaves. Esos nombres aparecen también en otra empresa denominada Estinfalidas SL, una agencia de publicidad madrileña.

Aunque Grabois asegura que Escala Sur atendió llamados como cualquier otro empleado, el actual dirigente social pareciera haber sido algo más que un simple empleado: tan solo tres años después de su llegada a Madrid, regresó a Argentina convertido en director suplente de la sucursal de Escala Sur S.A., otra empresa de Torpp, en Buenos Aires.

La sociedad fijó domicilio especial en Carlos Pellegrini 173, Segundo Cuerpo, Piso 2, pero sus actividades se realizaban en una oficina de la calle Alsina 1433 1° B. Allí, según lo revela el propio Tropp en su bio data, trabajaban unas 60 personas y tenían grandes clientes como las empresas Telefónica de España y Telecom.

No obstante, las fuentes consultadas indican que el desembarco fue un fracaso por la falta de clientes suficientes para sostener al call center. Tropp afirma en su presentación online que la empresa fue vendida en febrero de 2006, momento en que la compañía estaba concursada. Lo único verificable es que, quizás por lo escaso de los ingresos, para ese momento los que manejaban la empresa dejaron de cumplir con sus compromisos fiscales y patronales.

La calidad de evasores impositivos queda en evidencia en el pedido de quiebra que presentó en 2007 el proveedor César Ramírez por una deuda de $20.000 que nunca le fue pagada  por los operadores del call center. Concedida la quiebra, el síndico Oscar Schapiro procedió a revisar las cuentas y descubrió que los directivos de Escala Sur tenían una deuda pendiente por evasión de pagos previsionales y otra por haber dejado a sus empleados en la calle sin haberles pagado ni salarios ni las indemnizaciones correspondientes.

Schapiro presentó un informe de las deudas de Escala Sur SA en el que imputa a Schroeder, Tropp y Grabois diferentes deudas y penalidades.

En la lista de acreedores estaba la aseguradora Consolidar ART, que pedía poco más de diez mil pesos, y la Obra Social del Personal de Dirección de Acción Social de Empresarios por aportes no realizados, que sumando intereses sumaba una cifra de $ 472,94. La prepaga OSDE pedía $1,414,89 y la Obra Social de Comisarios Navales otros $501,84 por aportes retenidos.

Pero la deuda mayor era reclamada por las autoridades impositivas: la AFIP pedía que fuera cancelada la deuda por $122.333 correspondientes al pago de Ingresos Brutos y aportes jubilatorios, además de las multas que habían establecido oportunamente. En total, sumando penalidades e intereses los directivos de Escala Sur SA le quedaron debiendo a la AFIP un total de $ 195.242,25 .

 

Escala Sur cerró definitivamente cuando el juez Héctor Vitale decretó la quiebra de la empresa el 11 de julio de 2007. La aventura empresaria de Grabois y sus socios duró unos cuatro años y dejó un tendal de deudas.

Grabois se dedicó desde entonces a la docencia universitaria y más tarde a la política en donde descubrió el método para reclamar al estado que destinen recursos a los sectores que lideraba y a los empresarios que tuviesen responsabilidad social, mediante acciones directas contra empresas y barrios cerrados en donde presumía que vivían sus directivos.

En la actualidad, tanto Tropp como Hargreaves viven en la Argentina. En sus páginas de Facebook tienen por amigo a Grabois, con quien mantuvieron un contacto sin rencores ni deudas pendientes.

Con información de Alerta140.com