“China será en breve el principal socio de la Argentina” POR GUSTAVO GARCÍA

La complementariedad de ambas economías y el fuerte vínculo político resultan puntos clave. Exportar productos con valor agregado es un desafío posible, asegura Sergio Spadone, nuevo presidente de la Cámara Argentino China.

 

La relación es directa, sin muchas vueltas: ellos demandan lo que nosotros producimos en forma competitiva, es decir materias primas, y nosotros necesitamos lo que ellos nos dan: dólares. De un lado del mostrador está esta Argentina vapuleada por cien crisis, siempre en apuros, y del otro un país gigante como China, que avanza, se posiciona y se consolida como líder a escala global.

Poco a poco el vínculo se ha ido afianzando, tanto que en breve se estima que Pekín será el principal socio comercial de la Argentina, desplazando a Brasil. Hay en la razón de ser de la relación una complementariedad que a primera vista nos ataría como proveedores de bienes primarios y compradores de productores terminados o insumos intermedios. Pero hay por allí, aseguran, algunas oportunidades para desarrollar y exportar mercancía con valor agregado.

Todo lo seductor que puede resultar el mercado chino por su potencial demanda lo tiene también de desalentador a la hora de sopesar distancias, costos y pautas culturales. Hay que conocer la plaza para sellar negocios y para eso nada mejor que Sergio Spadone, flamante titular de la Cámara de Comercio Argentino China, una especie de baqueano en la materia.

PACIENCIA

-¿Cómo caracterizaría el vínculo comercial con China?

-Es un momento de gran oportunidad de la Argentina en su vínculo comercial con China. La relación siempre fue creciente, nunca tuvimos con la República Popular China litigios o problemas de gran envergadura. Salvo cuando asumió Macri, que se pararon las represas por la indefinición del gobierno de Cambiemos de tomar la decisión rápida de negociar con el gobierno chino. Esa no fue una buena imagen. Después la relación comercial, lo que tiene que ver netamente con el intercambio de exportaciones e importaciones general es muy buena. Esta es una oportunidad excelente que tenemos. Tenemos la sensación de que obviamente la relación comercial entre ambos países tiende a encaminarse hacia donde es posible. Hay rubros en los que nosotros somos muy competitivos y tenemos muchas ventajas y hay rubros más difíciles.

-¿Cuáles sectores destacaría?

-En el vino, donde mi familia tiene una larga experiencia, la Argentina goza de muchas oportunidades. Hay muy buenos vinos, bodegas que producen muy bien. Se hizo un trabajo importante a nivel conjunto. Se han hecho muy buenas presentaciones, un esfuerzo importante para salir al mundo y ofrecer el producto. Cuando llegás a China, sin embargo, hay 12 países que venden vino y la Argentina no está entre los primeros, está a la cola. Un poco porque no nos reconocen por los vinos, sino por otros productos. Hay países que han entrado antes. Los vinos del Viejo Mundo, de España, Italia y Francia tienen años de estar en China y son la referencia. Después está el caso de los del Nuevo Mundo, como Australia y Chile, que tienen firmado un Tratado de Libre Comercio y el que importa paga cero arancel, contra el 14% del vino argentino.

-¿Qué lectura hace de los números fríos del intercambio?

-Entre 2015 y 2019 el promedio rozó los 15.000 millones de dólares. Argentina vendió 5.500 millones en promedio y le compramos por 9.500 millones de dólares. Claramente nosotros tenemos la balanza desequilibrada y en contra. La buena noticia es que en 2019 le vendimos poco más de 7.000 millones. La buena noticia es que eso se debió a que Argentina le está vendiendo carne vacuna, un trabajo que se hace desde hace 12 años. No se logran cosas de un día para el otro, no se fomenta la relación con China de un año para el otro. Hay que trabajar en forma constante. El acuerdo de carne llevó 12 años.

ESTRATEGIA

-Suele decirse que en el comercio con China el factor cultural tiene peso propio, que se manejan otros tiempos y otra forma de relacionarse. ¿Cómo hay que venderles? ¿Cuál es la estrategia a utilizar?

-Cada mercado es distinto. Muchos extranjeros dirán que para hacer negocios en Argentina hay que hacer tal o cual cosa. China mira a largo plazo. Es mas fácil leerla que a cualquier otro país del mundo. Ahora nos preguntamos cuál será la relación del Cono Sur con Biden. China tuvo cinco líderes desde Mao hasta ahora, tuvo 12 planes quinquenales y siempre jugaron para adelante. Es fácil leer hacia dónde va China. Tras la crisis mundial del 2008 se propusieron hacer crecer a la clase media, y lo están cumpliendo.

-China es el segundo socio comercial de la Argentina. ¿Hubo una evolución rápida?

-En abril China fue el primer socio comercial de la Argentina. Esa coyuntura ocurrió en ese mes puntual, pero China será el principal socio de la Argentina en breve. Esto se dará por volumen y por complementariedad. Tenemos muchas oportunidades. Voy a tocar un tema polémico: las granjas porcinas. China se encontró con una peste porcina, la peste africana, y tuvo que sacrificar a su ganado porcino, millones de cabezas. No hay solución a mediano plazo, es una peste contra la cual no hay vacuna. La forma de frenarla es cortando la cadena de contagios. Ellos no pueden darse el lujo de perder ese stock y les sobra capacidad financiera para desarrollar lo que quieran, pero no pueden desarrollar más granjas porcinas en su país.

-¿Esa es nuestra oportunidad?

-Es una oportunidad enorme que hasta ahora no se ha manejado bien. En la Argentina hay gente joven que prefiere alimentarse de otra manera. Tomaron esto como una cuestión donde se mezcla todo. Si se cumplen las leyes se puede desarrollar el negocio, y dará trabajo y se podrá exportar. Flota en la sociedad argentina la idea de que lo que viene de China no es bueno. No es así. Yo viví 14 años en China y nunca me sentí más seguro. Hay un ambiente positivo para hacer cosas. China siempre fue hacia adelante. Tuvo un montón de regulaciones a la inversión extranjera en puntos estratégicos, y ha ido mejorando. Los chinos han crecido en todo eso. Si una automotriz quería radicarse en allí no podía tener más del 49% y hoy puede tener mayoría. A China le importa que inviertan en el país. No hay que tener miedo. Incluso los productores actuales de porcinos pueden pensar qué va a pasar con el mercado. Lo que necesitan los chinos es producir carne para exportar. ¿Qué mejor que utilizar las proteínas que sabemos producir para alimentar chanchos, faenarlos, envasarlos y generar cadena de valor? Allí entrarían entonces el que produce las bolsas, los uniformes, las herramientas, las cajas. Entrarían los dólares que tanto necesita la Argentina.

-Usted afirma que no se están haciendo las cosas bien en este punto. ¿Podemos perder esa oportunidad? ¿Brasil es un rival?

-Se puede perder. Es el tren que pasa y si no lo tomaste se fue. Brasil puede ser un competidor. China tiene una relación comercial con Australia que es muy buena, y están más cerca. Tienen una situación climática y una extensión territorial que los favorece, pero hoy China tiene una mala relación con ese país por cuestiones políticas. La relación con Argentina, en cambio, es buenísima. Los chinos no se meten en cuestiones internas de los países y pretenden lo mismo para con ellos.

-De acuerdo a esta idea de que naturalmente el vínculo comercial se acomoda a la demanda. ¿Sólo podremos exportar productos primarios o también se les puede vender valor agregado?

-Le podemos agregar valor. Los vinos son un ejemplo de producto acabado y con agregado de valor. Podemos vender carne con valor. Hay también un proceso de maduración del consumidor chino que está ocurriendo. Todo lo que ocurre en China, ocurre a una velocidad increíble. El consumidor chino está cambiando. Hoy come carne en cacerola en trozos chicos, como guiso, pero está queriendo comer más saludable, alimentos de mayor calidad, alimentos con trazabilidad, seguridad alimentaria. En eso podemos jugar un rol importante como proveedores. Tenemos un país limpio, un cielo que los chinos admiran cuando vienen acá. Eso habla de la calidad del aire y del agua argentina. Se están sofisticando en sus gustos, no es que se occidentalicen, pero están conociendo lo que es bueno. No me refiero a marcas, sino a cosas sanas. Otra tendencia es aspirar a vivir una vida más sana. Buscan un equilibrio entre el trabajo, el ejercicio, el descanso y el entretenimiento. No es utópico pensar en venderles productos regionales bien envasados como mermeladas o dulces. El fuerte nuestro está en la agroindustria, en la alimentación y otros como cuero, diseño, industria del conocimiento. Argentina tiene capacidad y talento.

INVERSIONES

-¿Existe un afán inversor de China hacia la Argentina?

-Hay diferentes tipos de inversión que China puede estar interesada en realizar: alimentación, energía y productos básicos. Luego hay oportunidades que tienen que ver con la infraestructura. Son negocios que terminan siendo financieros, donde no estamos exportando valor. Vienen, construyen represas, nos sirve porque amplía nuestra capacidad de energía, pero no deja de ser un negocio financiero.

-También pisan fuerte en la minería.

-Han invertido en ese rubro. Barrick Gold de Canadá determinó que era una cuestión estratégica asociarse a una empresa china e invitaron a la principal minera, Shandong Gold, para invertir con ellos. Los chinos eligieron Veladero y compraron el 50% por 900 millones de dólares. Hoy la mina está operada por los dos socios. Esto hace que otras mineras chinas miren a la Argentina con interés. Hay también marcas de autos que han ingresado en el país, y hace tiempo que hay tres bancos. También en energía eólica y solar hay presencia, además de inversiones agrícolas y las grandes traders de semillas como Nidera y Noble, que son propiedad de COFCO (China Oil and Foodstuffs Corporation).

-¿Qué rol juega la Cancillería argentina en este vínculo?

-Es muy importante, China le da mucha importancia al Estado involucrado en las cuestiones bilaterales. Es un país donde hay mucha participación del Estado en empresas clave. Tiene una cultura de que lo que la autoridad dice es relevante, lo que planifica es el rumbo que hay que seguir. Lo que está avalado por el Estado es lo que los empresarios ven como una directriz. China le pidió a sus empresarios que salgan a invertir en el mundo. La Cancillería juega un papel vital. Tenemos funcionarios que conocen muy bien a China. Tuvimos un embajador como Diego Guelar que trabajó mucho y muy bien. Hoy lo está continuando Luis María Kreckler, de lo mejor que tenemos en el cuerpo diplomático. Es una garantía de que se van a hacer las cosas bien. Es un embajador con una fuerte impronta comercial. También está Sabino Vaca Narvaja, segundo de la Embajada, que es un estudioso de China.

-¿Cuáles son hoy las principales trabas?

-Nos cuesta mucho exportar. Debería el Gobierno trabajar en flexibilizar ciertos plazos y normas. Con el compromiso de los empresarios de cumplir con todo, claro. En el país para exportar uno tiene que desembolsar una cantidad de dinero, debería haber un sistema de cuando uno ingresa las divisas pague todos los impuestos. Que el empresario argentino pueda financiarse más. Hay muchos empresarios que no ven a China como deberían verlo. Por otro lado cuesta mucho ir tan lejos.

-¿Cuánto pesan los costos de logística por la distancia?

-Cuando uno va a China a hacer negocios tiene que afrontar diez días de estadía y no es un solo viaje. Hay que pagar todo a un dólar de 140 pesos, y cuando vendes el vino liquidan las divisas a 84 pesos. Estas cosas hablan del país, son parches que terminan perjudicando. Decimos que hacen falta dólares pero no tenemos las normas para que eso termine bien. El gobierno argentino está haciendo bien las cosas. Mantiene una relación muy cordial con Pekín. China se relaciona en diferentes niveles a nivel mundial y Argentina goza del estándar de relación más alto que China otorga a un par. Por eso está bueno que el presidente Alberto Fernández viaje en mayo a China y estaría bueno que Xi Jinping nos visite también.

CARNE, PRODUCTO ESTRELLA

En septiembre, último dato disponible, las exportaciones de carne vacuna a China resultaron 27,2% mayores a las de agosto, luego de tres meses de caídas consecutivas. No obstante lo cual, en la comparación interanual todavía fueron levemente menores (-0,4% anual). Así como en mayo de 2020 se exportaron 52,6 mil toneladas a China, en junio fueron 39,4 mil, en julio 35,5 mil y en agosto 33,4 mil, en septiembre rebotaron hasta 42,5 mil.

Según el informe elaborado por Ciccra, la Cámara de la industria frigorífica, “las ventas de carne vacuna a China generaron 144,2 millones de dólares en septiembre pasado, es decir 30,7% menos que doce meses atrás. Esto se debió a una combinación de menores precios promedio y, en menor medida, de menores volúmenes. El precio promedio pagado por la industria china se mantuvo en el mismo nivel de los dos meses anteriores (3.391 dólares por tonelada), ubicándose 30% por debajo del promedio registrado en julio-septiembre de 2019”.

En tanto, la Cámara Exportadora de la República Argentina, destacó en su habitual informe que en septiembre China fue el segundo socio comercial de Argentina, representando el 6,6% de las exportaciones totales y 21,6% de las importaciones.

 

POR GUSTAVO GARCÍA