Alejandro La Regina dio inicio el ciclo Construyendo Memoria 2020

El 22 de julio el Director de Derechos Humanos Alejandro La Regina, dio inicio al ciclo que se transmite por AM 1440, todos los miércoles de 11 a 12 hs. continuando con una política pública de construcción colectiva e identitaria que se suma a la construcción de la comunidad justa, libre y soberana.

En el 1er programa dio la bienvenida y en este 2do. Tuvo como invitado a Andrés Avellaneda, co-fundador de las FAR y militante de la resistencia peronista, para conversar sobre la Noche de los bastones largos y la noche del apagón.

Alejandro La Regina apertura del 22 de julio

Primero la felicidad del encuentro, comenzar un nuevo ciclo, un nuevo camino, abrir un nuevo espacio y un nuevo tiempo juntas/os. Celebrar el posicionamiento de la gestión de Cristian Cardozo en políticas públicas de derechos humanos profundizando y desarrollando en este tiempo excepcional la tarea iniciada por Juan de Jesús y desarrollada de modo ejemplar por Juan Pablo.

Que se encuentre las voces y los oídos, que se aclaren las miradas, se estrechen los puños y los dos dedos en V en lo alto, como un ritual, como una necesidad que se nos impone y a la vez esta situación de pandemia y las afortunadas políticas públicas que nos han cuidado aunque nos hayan hecho pagar el costo de aislarnos.

Celebramos la vida como condición de toda posibilidad y su cuidado por parte del Estado como tarea primera, por eso lamentamos que este 24 de marzo no hayamos podido marchar junto a las madres, las abuelas, hijos e hijas, familiares, sobrevivientes, organismos, militantes, niñas/os, gremios y la comunidad toda.

No marchamos para cuidar la vida, nos privados del encuentro en el espacio público, en la construcción de ese territorio primordial que es la calle, la plaza, vestidas siempre de banderas y cantos para recordar que NUNCA MÁS, pero NUNCA MÁs en todas sus versiones, que NUNCA MÁS en serio, que NUNCA MÁS la violencia institucional, el terror, la desaparición forzada, el abuso de la fuerza y el poder, la tortura, la muerte planificada.

Luego, como continuar el comienzo de este segundo ciclo de construcción de memoria si no es preguntando dónde está Facundo Astudillo Castro y pidiendo la aparición con vida del joven de 22 años visto por última vez cuando era retenido por agentes de la policía bonaerense. Cómo continuar si no es pidiendo justicia por las víctimas de la violencia policial y el gatillo fácil en las provincia de Salta, Chaco, Chubut, Tucumán, San Luis, Buenos Aires.

Las prácticas represivas de las fuerzas de seguridad heredadas del más oscuro pasado en Argentina y su entrenamiento nefasto en el capital apátrida que no ha cambiado, lo que cambió hoy en serio fue el gobierno y con él el paradigma desde el cual se instruye y se actúa. Lejos del bochorno de premiar los Chocobar, Sabrina Frederick actual ministra de seguridad calificó como lamentables todos los casos de inseguridad y aseguró que envió notas a los gobernadores y a los ministros de seguridad provinciales para comunicarles el repudio a esos hechos y pidió informes sobre las medidas que adoptaron.

PROGRAMA 2 – 29/7/20

EDITORIAL

La Memoria es cuerpo, y el cuerpo es tiempo. No creamos que el cuerpo es solamente un amasijo de carne, tendones y músculos, una máquina, más o menos organizada según el caso. El cuerpo es tiempo, es tiempo propio, devenir, yacer, estar, y también tiempo de los y las otras. Es espera, anhelo, acogida cuando venimos al mundo, necesariamente recibidos y abrazados por otras y otros. Entonces el cuerpo es abrazo, ternura, pero también frío y hambre. El cuerpo es experiencia, y la memoria habita esa experiencia, construye desde esa experiencia, proyecta. Pero también somos la experiencia compartida, la de los otros y las otras, quienes conviven en nuestro tiempo y quienes vivieron y murieron antes. El tiempo también se acumula en nuestro cuerpo en modo de palabras, de narraciones, de gestos, de cierta armonía que ocurre entre los cuerpos, de cierto modo indescifrable para el sentido común. Y esta maravilla de la constitución del lazo social y de la comunicación, esta característica propiamente humana, así como puede devenir arte y poesía, ciencia y técnica, también deviene batalla.
Hay batalla cultural porque somos tiempo, porque somos mortales y tenemos un fin, porque ese tiempo se va acumulando y plegando capa sobre capa haciéndonos que seamos quienes creemos que somos y quienes aún no sabemos que somos. La piel se arruga, pierde flexibilidad y tersura, se agrieta, los huesos comienzan a crujir y la mirada se va empañando con los años… pero no se empaña solamente por motivos físicos y/o materiales, se empaña por la cultura sedimentada. Entonces ¿qué cultura es la que se sedimenta en los cuerpos? ¿quién o quiénes son transmisores de cultura? ¿cómo nos formamos? ¿cómo nos educamos? ¿quiénes intervienen? De modo clásico podemos responder la familia y la escuela. Pero la familia y la escuela están inmersas en un trasfondo cultural más abarcativo, el tiempo vivido por todos ya está inmerso en la cultura, por eso la lucha por el sentido, por los sentidos, deviene la lucha primera. El enemigo del pueblo lo sabe, y cuando la organización y la construcción social y política del pueblo a través de sus distintas expresiones, partidos políticos, organizaciones, instituciones, aumenta y amenaza con la participación ciudadana y una democracia popular, con responsabilidad social de los ciudadanos, con solidaridad y preocupación y ocupación en las otras y los otros. Es decir, cuando se debilita por los motivos que sea la fuerza del sentido común inoculado por los medios masivos de comunicación serviles a la hegemonía del capital concentrado, de la oligarquía, le muestran el poder real al pueblo y le recuerdan que también son cuerpo: y bombardean una plaza con los aviones de las Fuerzas Armadas para matar al pueblo, y entran a las universidades con sus bastones largos para que se sepa qué riesgo existe en la docencia y en la investigación, en la soberanía académica y tecnológica, y ponen a algunas empresas al servicio de la dictadura para secuestrar, torturar y desaparecer trabajadores comprometidos con sus derechos, Ledesma, Ford… torturan, golpean, matan, desaparecen. En los últimos cuatro años desfinanciaron Conicet, desaparecieron el ministerio de Salud, endeudaron al país y fugaron millones de dólares, quisieron un 2×1, nos desaparecieron y nos mataron a Santiago Maldonado, nos mataron a Rafael Nahuel y a tantas y tantos otros, anónimos y no anónimos, y los medios hegemónicos callaron, tergiversaron, mintieron, pero teníamos la calle, que aunque muchas veces no alcance, forma parte de la batalla por el sentido. Hoy nos sigue faltando Facundo, sigue habiendo represión policial en distintas provincias, víctimas de gatillo fácil, torturas. Tenemos un gobierno municipal, provincial y nacional comprometido con la Justicia, que no encubre, que pone los medios a disposición, que lo explicita. Dar la batalla cultural es seguir pidiendo Memoria, Verdad y Justicia, y no podemos tener la dignidad de levantar esas banderas si no nos comprometemos con la aparición de Facundo y con Justicia por las víctimas de la Violencia Institucional. Hoy no tenemos las calles, y nos duele, pero tenemos que buscar la forma de expresar el apoyo popular y convencimiento de un pueblo por estas banderas, porque nuestras batallas serán el piso cultural de las generaciones que vienen, y ese tiempo, tiene que ser un tiempo de cuidado y compromiso si queremos tener una patria libre, justa y soberana.

Porque son 30.000, porque seguimos buscando alrededor de 400 nietos y nietas, porque nos falta Darío Jerez, porque nos falta Nahuel Navarrete, porque nos falta Facundo, no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Seguimos Construyendo Memoria.

 

FUENTE: del tuyu noticias